El próximo 15 de septiembre, Directo al grano aterrizará en las tardes de La 1 para tratar los temas políticos y sociales más relevantes de la jornada. Gonzalo Miró y Marta Flich capitanearán de lunes a viernes este novedoso magacín con el que TVE busca "huir de la equidistancia" y "escapar del carril informativo al que estamos todos sometidos".
Tras muchos años siendo uno de los colaboradores estrella de espacios como Espejo público, Más vale tarde o La Roca; Gonzalo Miró ha abandonado al Atresmedia para asumir esta nueva faceta profesional. Por primera vez en su carrera, el hijo de Pilar Miró asumirá las riendas de un programa de televisión, aunque es consciente de que no será algo sencillo: "Es un cambio de registro que tengo que trabajar y sé que me va a costar", subraya Miró.
Esta mañana, El Confi TV, junto a otros medios de comunicación, ha podido entrevistar al nuevo presentador de TVE. Miró se encuentra entusiasmado de estar al lado de Marta Flich en Directo al grano, pero también se ha adelantado a las críticas que podría recibir por parte de aquellos contrarios a su ideología política.
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Berto Molina. Vitoria Daniel Robles
PREGUNTA. ¿Cómo te llegó la oferta para trabajar en TVE?
RESPUESTA. Llegó de una forma inesperada, pero con mucha confianza en mí, cosa que agradezco. El hecho de que apuesten por mí y que me vean con la capacidad para cambiar de perfil y dar este paso, es algo que agradezco. Con respecto a Atresmedia, en TVE voy a hacer una cosa distinta, por lo que no creo que les haya sentado mal. He salido en muy buenos términos y con una cierta nostalgia porque he estado muchos años colaborando con gente con la que tengo una muy buena relación.
P. No eres de los que se muerde la lengua. ¿Cómo actuarás en Directo al grano?
R. Mi personalidad no va a cambiar. Inevitablemente, soy quien soy. Entiendo que han apostado por mí por este motivo. Ahora tengo que cambiar el registro e intentar moderar las cosas desde mi punto de vista, pero siempre tendré la intención de ser imparcial con las opiniones. En cuanto a la información, deberá de ser lo más objetiva posible.
P. Al ser presentador, ¿seguirás opinando?
R. No voy a dejar de opinar en mi vida, nunca. Se admiten apuestas, ¿cuánto va a tardar el Congreso en pedir mi cabeza? ¿Antes de Navidad? [risas].
P. ¿Un presentador de TVE puede decir todo lo que tú decías en los programas en los que participabas?
R. Eso lo iré viendo. No voy con una idea preconcebida de lo que quiero decir, dependerá de la actualidad. La justicia no debería de estar politizada, pero lo está. A los jueces los nombra el Consejo General del Poder Judicial, que lo nombran los políticos. Al final, todo tiene que ver con una cierta ideología. Hay que tener en cuenta la honestidad de la gente que está delante de las cámaras para ver si se está siendo todo lo imparcial que se pueda ser. Yo no vengo aquí a aleccionar a nadie, no tengo ninguna intención. Creo que se puede mostrar una opinión y no por eso dejas de ser objetivo a la hora de contar una noticia.
P. ¿Un presentador puede significarse políticamente tan claramente en una televisión pública? ¿Crees que es creíble para la audiencia?
R. Es que la persona que me vea desde su casa ya sabe lo que yo puedo pensar. No creo que vaya a sorprender a nadie. A mí no me molesta que me critiquen, cuento con ello. Si llega el día en que el público que me critique porque no he sido suficientemente imparcial, lo asumiré con deportividad.
"La democracia existe en las urnas y en el mando de la tele"
P. Por haberte posicionado políticamente, ¿puede suceder que una parte de la audiencia decida no ver el programa?
R. La democracia existe en las urnas y en el mando de la tele. Yo intento no preocuparme mucho por las cosas que no dependen de mí. Nunca he sido un loco de las audiencias. También es verdad que nunca he tenido la responsabilidad o la dependencia que voy a tener ahora. A partir del 15 de septiembre, comprobaré si me levanto a las 7 de la mañana para ver los datos o lo llevo con la misma tranquilidad que hasta ahora. No obligamos a nadie a ver un canal de televisión. Espero contar con la confianza de la gente porque vea en nosotros a personas que actúan con honestidad, independientemente de que tengan una ideología u otra.
P. Marta Flich comentaba que se siente a gusto contigo porque ambos tenéis ideas progresistas. ¿Cómo hubieses actuado si te hubiesen puesto con una presentadora con ideas conservadoras?
R. Yo tengo amigos de todos los perfiles. Me puedo sentir a gusto con gente que tiene ideas distintas a las mías. No soy nada sectario en ese sentido y no me importaría confrontar con alguien que tenga una opinión distinta a la mía. En este caso, que Marta y yo tengamos una forma parecida de ver las cosas, solo espero que ayude al programa y a la química entre ambos. Hay tertulianos que ideológicamente no tienen nada que ver conmigo, pero me parece estupendo que estén en el programa exponiendo sus argumentos. Es importante mostrar otras ideas.
P. Alba Carrillo afirmó que, si gobernasen PP y Vox, ella estaría fuera de TVE. ¿Crees que si la actual oposición gobernase en algún momento te sucedería lo mismo?
R. ¿Tú crees que no? [risas]. No lo sé, igual nos sorprenden y no sucede. Dudo mucho que Santiago Abascal, como vicepresidente del Gobierno, recurriese a mí para presentar las tardes de TVE. No sé si estoy aquí por el Gobierno, me extrañaría que Pedro Sánchez esté preocupado por esta historia. El que ha confiado en mí es el presidente de RTVE, José Pablo López, y la producción del programa. No estoy descubriendo la pólvora.
P. A nivel personal, ¿cómo llevas todos los titulares que generan tus intervenciones? ¿Estás atento a lo que se publica de ti?
R. Sí que lo veo, pero no me afecta demasiado. Lo veo porque es inevitable y porque no me hace daño. Si lo llevase mal, intentaría evitarlo, pero no es el caso. Hay cosas que me parecen normales, mientras que hay otras que se hacen virales y me parecen auténticas estupideces. Intento no preocuparme demasiado por aquello que no depende de mí.
"Me extrañaría que Pedro Sánchez esté preocupado por mi fichaje en TVE"
P. ¿Te preocupa que saquen detalles de tu vida personal para tratar de desacreditarte?
R. No, entiendo que habrá gente dispuesta a hacerlo, lo que les falta es originalidad. No me van a decir nada que no me hayan dicho antes. De todas formas, el nivel argumentario de algunos es muy bajo. Yo creo en la redistribución de la riqueza y eso no significa que no pueda ganar dinero para gastármelo en lo que me dé la gana. Es un debate tan ridículo, que me parece de mentes poco espabiladas.
P. ¿Qué temas te cabrean o te indignan más?
R. Me entristece cuando la gente compra ese discurso de meter a todos los políticos en el mismo saco. Los que pretenden crear esa desilusión por la política, lo que buscan precisamente es la desafección por la política. Pero cuando ves los incendios, las colas en los hospitales o la falta de recursos en la educación pública, todo tiene que ver con la política y todo tiene que ver con la inversión que decida hacer cada partido político.
P. En la última etapa de Espejo público, has señalado que existía falta de pluralidad en las opiniones de los colaboradores. ¿Crees que la televisión ha sido partícipe de este proceso de desafección?
R. Los medios de comunicación tienen un papel muy relevante en lo que ocurre… Los crecientes datos de audiencia de TVE también muestran que mucha gente ha encontrado un lugar en el que refugiarse, es la única manera de entenderlo. A lo mejor necesitaban ver otra cosa. Las cadenas privadas son grupos empresariales que tienen sus propios intereses, es algo legítimo.
P. ¿Cómo te has sentido en Espejo público al ser minoría en ese grupo de tertulianos?
R. Tengo que agradecer que siempre me han dejado opinar libremente y he podido decir lo que me ha dado la gana. Aunque sí que es verdad que yo no marco la línea editorial ni los temas de plató. Eso hace que el campo esté inclinado hacia un sitio. Pero yo no puedo tener pegas en cuanto al comportamiento que han tenido conmigo.